
Today
I mourn.
Today
I mourn
my child-poet self.
Today
I mourn
the love-filled,
the pain-filled,
the awe-filled,
the joy-filled,
the question-filled
poems
written
on scraps of paper,
in notebooks,
on napkins,
on envelopes
by me…
as a child,
as a teenager,
as a college student,
as a Peace Corps Volunteer.
Today
I mourn
the ashes
that they became
when one day…
several years ago…
convinced
that my poetic voice
was gone,
never to return again…
convinced
that the originals
were taking up space
that I no longer had
for them…
in my closet…
in my life…
in my heart…
I burned them.
As they caught fire
I watched
my words
ascend into Heaven
with the smoke,
as the paper
they were written on
turned into ashes
and filled the fireplace.
Many of those poems
had been
hand-written
also…
in blank books
filled
with my words…
and were saved.
Some of those poems…
many…?
a few…?
are lost forever….
And other thoughts
and questions
and ideas
and wisdom of youth
are…
lost…
forever….
That
is what
I mourn today.
But also…
also…
I celebrate.
Yes…
I celebrate!
I celebrate
my new
poetic voice
born of the ashes.
Born…
a few years later…
within the very walls
where the death…
where the fire
that consumed
my child-poet self…
had occurred.
The poetic voice
of that beloved child
could not
be burned.
My poetic voice
could not…
cannot…
will not…
be consumed by flames.
The words
I watched ascend
that dark day
on my journey…
showered down
upon me
anew…
and continue
to shower down
upon me…
to well up
from within me…
with new life
with new passion
with new joy
with new love.
Today
I mourn…
my child-poet self.
Today
I celebrate…
my poetic voice
renewed.
I wrote this poem a month ago. I was reflecting on some of the events of my life and remembered the time, 10 years ago, I spent hiding my Scripture-based poetry from my husband to avoid our difficult relationship getting any worse. During that time of reclaiming and growing in my faith, two things happened. First, I was inspired to write poetry again, which I hadn’t done in almost 20 years due to the emotional stress I was under; and second, my growing faith gave me the strength to begin to see the reality I was living. Over the years, I had become so far removed from who I was in order to be who he wanted me to be (and that never worked anyway) that four or five years prior to my regained inspiration, I had given up on ever writing poetry again. I resigned myself to the idea that writing poetry “was something I used to do” and that keeping all of my originals, that I had treasured since I was a child, was useless. The above photo is of the fireplace where I burned them.
Estoy de Duelo y Celebro
Hoy
estoy de duelo.
Hoy
estoy de duelo
por la pérdida
de mí misma
como niña poeta.
Hoy
estoy de duelo
por la pérdida
de los poemas
llenos de amor,
llenos de dolor,
llenos de asombro,
llenos de alegría,
llenos de inquietudes,
escritos
en pedazos de papel,
en cuadernos,
en servilletas,
en sobres
por mí…
cuando era niña,
cuando era adolescente,
cuando era estudiante de la universidad,
cuando era voluntaria del Cuerpo de Paz.
Hoy
estoy de duelo
por las cenizas
en las cuales se convirtieron
cuando un día…
hace algunos años…
convencida
de que mi voz poética
se había desaparecido
para nunca más volver…
convencida
de que los originales
estaban ocupando espacio
que ya no tenía
para ellos…
en mi clóset…
en mi vida…
en mi corazón…
los quemé.
Mientras se prendió el fuego
vi que
mis palabras
ascendieron al Cielo
con el humo
mientras el papel
en el cual estuvieron escritas
se convirtió en cenizas
y se llenó la chimenea.
Muchos de esos poemas
habían sido
escritos a mano
también…
en libros en blanco
llenados
con mis palabras…
y se salvaron.
Algunos de esos poemas…
muchos…?
pocos…?
han sido perdidos para siempre….
Y otros pensamientos
y preguntas
e ideas
y la sabiduría de la juventud
han sido…
perdidos…
para siempre….
De eso
estoy
de duelo hoy.
Pero también…
también…
celebro.
Sí…
¡celebro!
Celebro
mi nueva
voz poética
nacida de las cenizas.
Nacida…
pocos años después…
dentro de las mismas paredes
donde la muerte…
donde el fuego
que consumió
a la niña poeta que fui…
había ocurrido.
La voz poética
de esa niña amada
no se pudo
quemar.
Mi voz poética
no se pudo…
no se puede…
no será…
consumida por llamas.
Las palabras
que vi ascender
ese día oscuro
de mi camino…
se derramaron
sobre mí
nuevamente…
y siguen
derramándose
sobre mí…
surgiendo
de lo más profundo
de mi ser…
con nueva vida
con nueva pasión
con nueva alegría
con nuevo amor.
Hoy
estoy de duelo…
por la pérdida
de mí misma
como niña poeta.
Hoy
celebro…
mi voz poética
restaurada.
Escribí este poema hace un mes. Estuve reflexionando sobre algunos de los eventos de mi vida y recordé la temporada, hace 10 años, que pasé escondiendo de mi esposo mi poesía basada de las Escrituras para evitar que nuestra relación difícil se convirtiera en una situación peor. Durante esa época de recobrar y crecer en mi fe, pasaron dos cosas. Primero, fui inspirada nuevamente a escribir poesía, que no había hecho en casi 20 años debido al estrés emocional en mi vida; y segundo, mi fe creciente me dio la fortaleza para comenzar a ver la realidad que estuve viviendo. A través de los años había llegado a estar tan apartada de quien realmente era para ser la persona que él quería que fuera (e igual nunca funcionó) que cuatro o cinco años antes de que volviera mi inspiración, perdí la esperanza de volver a escribir poesía. Me resigné a la idea de que escribir poesía fue “algo que hacía antes” y que seguir guardando todos los originales, que había atesorado desde mi niñez, fue inútil. La foto de arriba es de la chimenea donde los quemé.

Leave a reply to Geoff Peterson Cancel reply